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jueves, 27 de diciembre de 2018

Enamorarse del amor

Existe una tendencia común en esto de enamorarse y es hacerlo más de la idea que de la persona. Y eso es exactamente lo que me ha ocurrido en más de una ocasión. 

Realmente, "enamorarse del amor" no es algo malo como punto de inicio, lo equivocado es manifestarlo como una idealización u obsesión hacia una determinada persona (tipo "ella o nadie") como si el poder de ese sentimiento estuviese concentrado en un cuerpo y personalidad específicos. En ese punto, si el otro no responde a lo esperado, se lleva todas las culpas y eso es muy injusto.

Vamos, que lo "malo" de enamorarse del amor es, simplemente,  aplicarlo en un objeto de deseo equivocado; (hablo, por supuesto, cuando se entiende el amor como un compartir y estar bien; si se entiende como un sacar beneficio de la otra parte eso ya es otra cosa). 

En nombre del amor se debieran desarrollar actitudes como la empatía, la comprensión, la aceptación y la valoración de lo bueno como algo predominante. Pero claro, un amor mal dirigido te hace desarrollar todo esto hacia personas que pueden no merecerlo, a las que les encanta recibir mucho y dar poco o que lo llevan a un extremo malsano. Y es así como enamorarse del amor puede ser una de las peores experiencias de la vida. 

Como decía al inicio, nada es bueno ni malo en sí mismo, sino que depende del uso que se le de. Enamorarse del amor puede ser algo tan bello como enamorarse de la libertad, de lo que haces o de uno mismo. 

Así que si eres de los que se enamoran del amor, hazlo con alguien que sintonice con esa visión para que el resultado sea compartir, respeto y admiración recíprocos llevados a su máximo potencial. Ya no suena tan mal, ¿verdad?

lunes, 5 de junio de 2017

La más idiota de todas las sentimentales

Mi tiempo fue tu tiempo. Mis emociones fueron tuyas. Y mi cuerpo.
Cedí. Cedí. Cedí.
Caí y me levanté. Una y otra vez.
No me rendía. No entendía porqué habría de hacerlo.
Siempre una posibilidad, siempre un juego de malabares para continuar la partida.
Pero la derrota era el resultado de antemano.
Y aún así, la razón se mantenía cómplice imaginando la victoria.
La misma razón que, si analizaba fríamente esa posible victoria, se daba cuenta de que el puzzle no encajaría.

El corazón por su parte, obstinado, reclamaba aquello que creía que le correspondía. Tampoco pedía tanto. De hecho, cada vez pidió menos. Un corazón un tanto humillado, arrastrado, sin dignidad. Pero, increíblemente,  un corazón que repetiría tan indecorosas circunstancias. Ser consciente de esto fue ser consciente de que el amor es un sinsentido. Propio de idiotas sentimentales. Y me sentí la más idiota de todas las sentimentales y la más sentimental de todas las idiotas.  

lunes, 13 de febrero de 2017

Me dicen que tengo un problema con el amor

Me dice la gente que tengo un problema con el amor, que me lo haga ver. No porque no quiera, no, no. La cosa así dicha parece que va de eso, pero resulta que va de todo lo contrario. Me dicen que es porque quiero demasiado. Que me enamoro con facilidad y muy rápido. Si no me lo llega a decir nadie, juro que lo último que se me pasaría por la cabeza es que querer mucho, fácil y rápido fuese algo malo. Me resulta realmente un misterio que pueda haber algo de negativo en la combinación de estos conceptos.

Amor y Psique
Se supone que uno no puede enamorarse profundamente así de pronto. De modo que he pedido en más de una ocasión algún consejo sobre el tiempo de referencia estipulado; no sé como los míticos 21 días esos... Necesito un calendario y un cronómetro de lo contrario, cuando menos lo espere, me habré enamorado de nuevo y resulta que no será válido porque no estará dentro de plazo cual declaración de la renta. Y para el tema de la profundidad hace falta conocer mucho a la otra persona, por eso también lo del tiempo. Pero a mi entender, eso es meterse en camisa de once varas. Si tengo que esperar a conocer a la persona como si la hubiese parido lo más seguro es que nunca me vaya a enamorar porque de ese modo parece que se esté buscando una razón para hacerlo y a mí me pasa sin ningún motivo, me descubro enamorada que se dice, y no es porque la persona haya pasado ningún periodo de prueba. La prueba viene después. Cuando existe amor a uno le surgen unas ganas infinitas de encajar y lo que podrían ser cuestiones que no combinan bien acaban superándose porque la prueba ya está pasada.

También me dicen que quien se enamora de esta manera, se suele desenamorar y desencantar fácilmente. Pues puede ser, pero también puede no ser. Al fin y al cabo no seamos ingenuos, por lo general, el amor acaba extinguiéndose igual*. De todos modos prefiero un amor breve, pero puro e intenso a un amor apagado por el miedo, con tendencia a presionar el freno y con un montón de pruebas de fuego que superar. No estoy diciendo que solo exista un tipo de amor ni que el que yo vivo sea el más válido. Estoy diciendo que querer es algo bueno en sí y que resulta más auténtico si en vez de procesarlo tanto por la mente, uno simplemente se deja llevar aún corriendo riesgo de estrellarse una vez más.

*Actualización 02/03/18
Sí creo en el amor para toda la vida.