jueves, 15 de noviembre de 2018
Estar en lo cierto
La mejor manera de saber si estás en lo cierto ocurre cuando todos te dicen lo contrario y, tras cuestionarte mucho, crees aún más en ello.
jueves, 8 de noviembre de 2018
Viaja siempre con billete de vuelta
(Este texto lo escribí antes de mi última etapa en Italia, Australia y Emiratos Árabes pero la reflexión, a pesar de lo tantísimo que me han cambiado estos últimos periodos en el extranjero, es la misma).
Bien sabe dios que soy una amante de los viajes. Pero no hay nada en los viajes que no sepas ya. Puedes dar la vuelta al mundo, pero no hay ninguna respuesta que no tengas mucho más cerca, tan cerca que ni siquiera está fuera de ti.
Bien sabe dios que soy una amante de los viajes. Pero no hay nada en los viajes que no sepas ya. Puedes dar la vuelta al mundo, pero no hay ninguna respuesta que no tengas mucho más cerca, tan cerca que ni siquiera está fuera de ti.
De esto me di cuenta no hace mucho. No es que creyese que los viajes fueran a darle sentido a mi vida, pero casi. Hallaba en ellos muchas respuestas porque cuando uno viaja (no hablo de turismo, sino de viajar) se activan la atención, la curiosidad, la novedad... todo esto ayuda a profundizar en uno mismo. Se podría decir que un viajero despierto entra en estado de conciencia, de meditación, y por tanto viaja también interiormente. Pero también he conocido gente que ha viajado muchísimo y esas experiencias no le han dado respuestas decisivas para su vida y piensan y actúan igual que siempre solo que lejos de casa.
Sea dónde sea, las preguntas son las mismas y las respuestas están en el mismo lugar. ¿Quién soy? ¿Qué pinto aquí? ¿Qué es lo mejor para mí? Son algunas de las preguntas. El lugar dónde encontrarlas: en uno mismo, en el equilibrio, en el silencio de la mente parlanchina...
Un par de historias.
En el viaje que realicé a Marruecos en 2015, hice el típico paseo a camello por el desierto. Si algo me gustó de este país es la calma con la que vive la gente. Vive y trabaja relajada y hay mucho entorno natural y rural. Así que ser camellero (cuidar los camellos y llevar a turistas de paseo a dormir en jaimas bajo las estrellas) me pareció un oficio de la mar de consonante con esta filosofía . Los camelleros debían ser felices constatado por esa calma con la que guiaban los camellos hasta las tiendas de campaña y luego de vuelta al establo. Pero esa idea chocó con la realidad.

Un par de historias.
La calma física puede ser una apariencia, la calma mental es la clave y así lo descubrí en la siguiente parada. Ya en ciudad, el chico que regentaba el hostal en el que nos alojamos había sido camellero. Hablaba de su pasado reconociendo que había sido duro, que no quería por nada del mundo volver a aquella vida y que incluso había caído en las drogas durante aquel periodo. En pleno desierto y bajo las estrellas, mientras los turistas se deslumbran ante semejante espectáculo, los camelleros lloran su frustración. Lo que quiero decir es que no importa en qué lugar del mundo ni en qué circunstancias: todos, absolutamente todos, adolecemos de lo mismo.
He oído decir también que la tasa de suicidio juvenil entre los cazadores de ballenas en Groenlandia es alarmantemente alta para su densidad de población y que puede deberse, en buena parte, a que recibir por fin la señal de TV e Internet les hace desear esa vida que no tienen. No sé si sentían lo mismo pero con menos intensidad antes de conocer aquello que supuestamente se están perdiendo o si son presa de necesidades creadas. ¿Qué fue primero, la gallina o el huevo? Yo soy de las que creo que si algo existe es porque una mente humana creyó que era necesario y por tanto el deseo es anterior.
Y así sucede que mientras camelleros y cazadores de ballenas desean residir en La Gran Manzana y conducir un Porche para acudir a su cita de Tinder, los de la Gran Manzana se plantean más de una vez en hacer un retiro espiritual a las montañas más perdidas del planeta o si fuese necesario en Groenlandia. Y es que en el fondo, no importa si aquí o allá, lo que importa es sentirse bien en la propia piel, ser agradecido con lo que se tiene y si se quiere más, ir a por ello. Pero para eso, primero hay que coger un billete de vuelta: de vuelta a uno mismo.
Y así sucede que mientras camelleros y cazadores de ballenas desean residir en La Gran Manzana y conducir un Porche para acudir a su cita de Tinder, los de la Gran Manzana se plantean más de una vez en hacer un retiro espiritual a las montañas más perdidas del planeta o si fuese necesario en Groenlandia. Y es que en el fondo, no importa si aquí o allá, lo que importa es sentirse bien en la propia piel, ser agradecido con lo que se tiene y si se quiere más, ir a por ello. Pero para eso, primero hay que coger un billete de vuelta: de vuelta a uno mismo.
martes, 13 de marzo de 2018
No veas las noticias
No veas las noticias. De verdad, no te pierdes nada, todo lo contrario: sales ganando si no lo haces.
Cuando viajo o paso periodos viviendo en el extranjero no me entero en absoluto de la "actualidad". Como mucho, me llegan un par de cosas de refilón a través de las redes sociales. Y entonces vuelvo a casa y descubro que la gente no para de hablar de tal cosa o que el tema de moda ese mes es X y parece que sea muy importante para la vida. En ese momento me pregunto como he podido vivir sin haberme enterado de esas cosas tan aparentemente trascendentes, generalmente siempre negativas (chapuzas políticas, catástrofes, asesinatos y otros ejemplos de como las bad news son good news). Y pienso que mi vida no solo funcionaba igual sin saber nada de eso, sino que, en realidad, funcionaba mejor. Y decido volver a mi mundo de desconexión de esa mal llamada actualidad, a mi microcosmos en el que yo elijo dónde poner mi atención y hay tantos sitios mejores que los ofrecidos por los medios de comunicación con su martilleo estereotipado y su regurgitación pesadumbrosa que no me llegan las horas del día para disfrutar de todos ellos.
sábado, 3 de febrero de 2018
Silencio
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas.
Si lo que vas a pensar no es más bello que el no pensar, no lo pienses.
Si lo que vas a sentir no es no es más bello que el no sentir, no lo sientas.
Y si aún no siendo más bello no consigues evitar decirlo, pensarlo o sentirlo... que sea para transformar, para reconvertir. A tu favor. A favor de otros. A favor de todos.
Si lo que vas a pensar no es más bello que el no pensar, no lo pienses.
Si lo que vas a sentir no es no es más bello que el no sentir, no lo sientas.
Y si aún no siendo más bello no consigues evitar decirlo, pensarlo o sentirlo... que sea para transformar, para reconvertir. A tu favor. A favor de otros. A favor de todos.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Débil
Tus debilidades son tu aliado.
Te has pasado toda tu vida machacando tus debilidades; es lo que te han enseñado. Las has repudiado dándoles toda tu atención en la forma equivocada y has conseguido convencer a los demás de que no están bien. Avergonzado, también has probado a esconderlas.
Reaprende.
Al igual que tus fortalezas, están en el centro de lo que te conmueve, de lo que te impulsa o de lo que te frena. Su fuerza es descomunal. Redirígelas a tu favor y te darán poesía.
Te has pasado toda tu vida machacando tus debilidades; es lo que te han enseñado. Las has repudiado dándoles toda tu atención en la forma equivocada y has conseguido convencer a los demás de que no están bien. Avergonzado, también has probado a esconderlas.
Reaprende.
Al igual que tus fortalezas, están en el centro de lo que te conmueve, de lo que te impulsa o de lo que te frena. Su fuerza es descomunal. Redirígelas a tu favor y te darán poesía.
jueves, 10 de agosto de 2017
Espiral
Una espiral que te hace descender al infierno.
Giras y giras hacia las profundidades. La oscuridad se acentúa con cada giro.
Ritmo encadenado constante. El peso que vas sumando te empuja en el descenso.
Miedo.
Entonces, descubres que el sentido se puede invertir. Y que existe una espiral de ascenso. Que una cosa lleva a la otra. Y la oscuridad se va disipando. Y la alegría extinta reaparece. Y eres quién eras. Quien siempre fuiste. Quien siempre serás.
Giras y giras hacia las profundidades. La oscuridad se acentúa con cada giro.
Ritmo encadenado constante. El peso que vas sumando te empuja en el descenso.
Miedo.
Entonces, descubres que el sentido se puede invertir. Y que existe una espiral de ascenso. Que una cosa lleva a la otra. Y la oscuridad se va disipando. Y la alegría extinta reaparece. Y eres quién eras. Quien siempre fuiste. Quien siempre serás.
lunes, 7 de agosto de 2017
Campo de batalla
Mi cuerpo, campo de batalla de tantas guerras que he librado.
Los daños han sido grandes.
Pero es momento para una tregua.
Perpetua.
Los daños han sido grandes.
Pero es momento para una tregua.
Perpetua.
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